Viernes, 11 Marzo 2016

Hacer que pasen cosas...

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“Hay personas a las que les pasan cosas y hay personas que hacen que pasen cosas”

 

 entrevista congreso inmobiliario 1Y yo quiero hacer que pasen cosas. Nos dijo el carpintero Joan Carles Guasch, alías Rocky, la tarde del pasado 4 de marzo, mientras estábamos sentados junto a Ernest Soler en el escenario del Teatre Auditori de Calafell.

Delante de nosotros, las más de trescientas personas asistentes al AIC16.

Hace unos meses me llamo por teléfono mi colega de profesión y amigo Sergi Verge para que colaborara nuevamente en el congreso de inmobiliarios, donde no se habla de inmobiliaria, su propuesta para este año “La Pasión”. Me pidió que en el evento ayudara a Ernest Soler a entrevistar a un carpintero de Calafell conocido como “el Rocky”.

¿Un carpintero? (pensé). Los carpinteros no están de moda. Lo están los cocineros, los periodistas y hasta los diseñadores de software. Creo que el último carpintero que estuvo de moda, fue un tal Jesús de Nazaret

Supuse que si Ernest, Daniel y Sergi, después de organizar durante cinco años consecutivos el congreso AIC, querían que conociéramos a un carpintero de su pueblo, la personalidad del personaje debía de ser apasionante.

El Rocky, un tipo proveniente de una humilde familia de pescadores, que a los siete años decidió ser carpintero porque disfrutaba haciendo chapuzas útiles para que su madre y abuela estuvieran sentadas más cómodas mientras tejían las redes que daban de comer a la familia.

A los catorce años (como era normal entonces) entró de aprendiz en un taller local. A los dieciséis, mientras en formación profesional le cateaban todas las asignaturas que no tenían que ver con una herramienta entre las manos, se enamoró por primera vez, pero no de una linda jovencita de largas coletas e incipientes senos, como nos pasó a la mayoría, sino de una preciosa escultura mecánica con grandes neumáticos y un largo manillar, que atendía al nombre de Harley Davidson.

Joan Carles GuaschFue entonces, cuando aprendió el significado de palabras como prioridad y determinación, ya que, a pesar de la oposición paterna y sus escasos recursos económicos, se prometió a si mismo que no tardaría mucho en tener entre sus piernas su propia Harley.

Apenas pasados los dieciocho, llego la Harley, poco después su propio taller de carpintería y más tarde apareció la responsabilidad que supone dirigir y mantener una plantilla de empleados.

Al llegar los treinta el taller se había convertido en una prospera empresa, mientras tanto siguió descubriendo cosas. Supo que la vida tiene peajes que pagar y que entre más grande se hacía su empresa, menos tiempo le quedaba para disfrutar de su pasión por las Harleys. Y como no podía acudir a los lúdicos eventos que la tribu Davidson organizaba por todo el mundo, “decidí montar la fiesta en casa, porque así me pillaba más cerca”. Y durante muchos años, organizo en Calafell, una de las concentraciones moteras más importantes del planeta.

En esa época hizo uno de sus mayores descubrimientos. Un amigo del pueblo, en vista del tamaño que su empresa estaba adquiriendo le recomendó que asistiera a un cursillo de la cámara de comercio local, los siete hábitos de la gente efectiva, le dijo.

"Salí del curso, teniendo la absoluta certeza de mi ignorancia en todo lo que tenía que ver con dirigir una empresa. Ya que una cosa es ser carpintero y otra distinta, ser empresario". Desde entonces no ha parado de formarse como empresario. 

entrevista congreso inmobiliario 2Su lección más amarga le llegó pasados los cuarenta, cuando a pesar de sus optimistas previsiones la crisis económica le golpeo muy fuerte, se tambaleo, pero no cayo. “Lo peor que me ha ocurrido en la vida ha sido tener que despedir a parte de mi gente” (nos dijo).

Pero dice que gracias a esa gente, a los que pudo mantener en plantilla, llego el cambio. Todos juntos en la empresa, liderados por la determinación del Rocky, modificaron su esquema mental para adaptarse rápidamente a las circunstancias del momento, aprovechando las oportunidades que les fueron surgiendo para que Jjfusters remontara el temporal.

Hoy, llegados ya los cincuenta, el Rocky disfruta hablando de los encargos que reciben del mercado internacional, algo que él nunca se había planteado, del proyecto de innovación con la patente de oculting.com, pero sobre habla y se emociona cuando lo hace, de su gente de la que estuvo y de la que está con él, “sin esas cuatrocientas cincuenta personas que a lo largo de treinta años han compartido su trabajo conmigo, yo sería una versión envejecida de aquel muchacho que fabricaba trastos útiles”

Gracias Rocky por hablarnos de tus Pasiones y gracias a vosotros por leerme.

¡Y viva las personas que hacen que pasen cosas…!

 

 

 

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